Señor amado, en este momento de dificultad me acerco a Ti con un corazón quebrantado. Tú conoces el peso de mis cargas, las lágrimas que he derramado y el dolor que llevo dentro. A veces, las pruebas de la vida parecen demasiado grandes, pero hoy elijo confiar en Tu amor y en Tu fidelidad.
Sostén mi corazón, Señor, y lléname con Tu paz que sobrepasa todo entendimiento. Ayúdame a recordar que en medio de la tormenta, Tú sigues siendo mi refugio seguro. Dame fuerzas para seguir adelante, sabiduría para enfrentar cada desafío y fe para creer que todo obedece a un propósito mayor en Tus manos.
Renueva mi espíritu y lléname de esperanza. Que en lugar de angustia, mi alma se llene de gratitud. Que en lugar de temor, mi corazón se llene de confianza en Ti. Declaro que mi dolor no será en vano, porque Tú lo transformarás en testimonio de Tu gracia y poder.
Gracias, Señor, porque sé que nunca me abandonas. En Ti encuentro consuelo, sanidad y restauración.
“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” – Mateo 11:28
En el nombre de Jesús, Amén.
Líder del Grupo: Arturo
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