Hola, mi nombre es Apolinar. No puedo decir que tuve una infancia triste o mala; al contrario, fui muy feliz cuando vivía en México. A los 23 años, me mudé a los Estados Unidos, me casé y tuve 2 maravillosos hijos. Todo iba bien en ese momento.
Sin embargo, todo cambió cuando decidí probar las drogas para experimentar por mí mismo. Ese fue el comienzo de mi caída, especialmente cuando mi esposa decidió divorciarse de mí después de 22 años de matrimonio.
Mi vida se desmoronó, me alejé de mis hijos y caí en un mundo de vicio y desenfreno sin límites. Estuve al borde de la muerte tres veces: dos por sobredosis y una por un ataque al corazón debido a mis abusos.
Mi vida estaba vacía, sin un camino que seguir. Pensé que era el fin de mi vida y que algún día amanecería muerto en algún lugar sucio y abandonado.
Un día, alguien tocó a mi puerta y pregunté, "¿Quién es?" Me respondieron "Me manda Dios". Asombrado, abrí la puerta y me di cuenta de que era una joven muy hermosa. Pensé que Dios se había acordado de mí y había enviado un Ángel para ayudarme. Le pregunté de nuevo, "¿cómo dices?" Y ella respondió, "me manda Dios". Comencé a reírme como un loco en su cara y le dije que cómo Dios la enviaba a este lugar lleno de adictos. Ella me contestó que no tenía miedo, porque Dios la había mandado y que ella sabía que Dios la cuidaría de todo peligro. Me dijo que si mis pecados eran rojos como la sangre, Dios me perdonaría y los volvería blancos como la nieve.
Este Ángel que Dios me había enviado regresó a mi casa por 4 meses y un día sucedió el milagro. Tuve un encuentro con el Espíritu Santo en un retiro de 4 días en la montaña. Desde ese día, mi vida cambió por completo. Ella me ayudó a entrar a un programa de rehabilitación llamado City Team, donde estuve como residente por un año y me gradué. Luego, continué sirviendo allí como voluntario por otro año.
Esto fue lo que Dios puso en mi vida para agradecer lo que Él había hecho por mí. Servir y ayudar a otros me ayudaba mucho a mí. Dios quitó ese hueco que tenía en mi corazón, y solo Él sabía cómo llenarlo.
Dios puso a Arturo Moreno en mi vida, quien me invitó a formar parte de un programa llamado "Celebremos La Recuperación". Este programa, junto con la iglesia, me han ayudado a conocer cada día más a Dios, a amarlo, obedecerlo y de esa forma, mi vida oscura que ya no tenía un motivo o un camino que seguir cambió a una vida llena de amor y felicidad que solo Dios nos puede dar.
Les recomiendo que le den una oportunidad a Dios, de cambiar y quizás salvar sus vidas, como lo hizo conmigo. Dios los bendiga siempre.

Da el primer paso hoy. No estás solo; un grupo de apoyo está aquí para ayudarte a encontrar esperanza, fortaleza y un nuevo comienzo.
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